miércoles, 8 de marzo de 2017

Ganas o pierdes

El cerebro humano es un campo apasionante y enorme. Constituye la base hegemónica de la maquinaria que forma el resto del cuerpo humano, y que sirve para realizar lo que el cerebro mande.

Al parecer, la complejidad de nuestro seso abarca la posibilidad de hallar diferencias entre distintas personas sobre su sesera. Esto lleva a la conclusión de que cada persona nace con unas capacidades diferentes, innatas lo tradicionalmente llamadas  “dones” o “talentos”. Wolfang A. Mozart era capaz, a muy temprana edad, de copiar completamente una sinfonía, con todos sus componentes, únicamente escuchándola una vez. A parte de su capacidad retentiva, y rítmica, aquí influye un efecto muy sonado últimamente y que trata sobre la altura: el oído absoluto.

El oído absoluto es la capacidad innata de identificar y reproducir exactamente la altura correspondiente a la nomenclatura de una nota, que poseen algunas personas.

Sin embargo, este no es el único sistema de tener un oído “impresionante”, también existe el oído relativo o entrenado. Como las dos palabras indican, es el oído que saca la altura de las notas por relatividad a otras ya conocidas y, entrenado, porque se adquiere después de mucha experiencia musical. La pregunta está en dónde encontramos la línea que divide un oído absoluto de un oído relativo, y si llega a haber una línea confusa entre los dos, ese “don” que algunos tienen, explicado al principio, ¿se nos diluye?

Cuando una persona nace con oído absoluto, su deterioro es fácil e irreparable si no se entrena, si no se usa. Cuando, en contraposición, si naces con un oído del montón, pero lo entrenas y ejercitas, llegarás a tener la precisión del absolutismo auditivo. Con todo ello, ¿es mejor tener el don, o ganártelo con sudor?, en todo caso ¿nos sirve para algo si se inutiliza?



José Carlos Palmero Casanova

lunes, 12 de enero de 2015

Poemas a Nahikari II

IX
La vida es una cruel mentira,
donde el más lleno de ella,
termina muriendo,
y el más vacío,
vivïendo.

X
Hoy me he despertado bien,
espero que nada me impida ser feliz de nuevo
y no acostarme como ayer,
lleno de furia y miedo.
  
XI
Mentira es donde encuentran la paz de los infelices
Mentira es donde nace el corazón del demonio
Mentira es donde cae el cuerpo del muerto
Mentira es donde se encuentra la maldad de los humanos
Mentira es donde lleva los telefonistas de la publicidad
Mentira es donde ocurre los tornados del abismo
Mentira es donde acaba un niño hambriento.

Mentira es cuando un padre por dar ilusión engaña
Mentira es cuando un político hace lo contrario de lo prometido
Mentira es cuando un banco engaña a unos pobres pensionistas
Mentira es cuando un libro te vende ficción por realidad
Mentira es todo lo que rodea al ser humano
Mentira es la verdad mas asquerosa del planeta.

Mentira es, donde, todos, una vez, hemos llegado.

Si condenásemos a todo mentiroso, no habría juez alguno.

XII
Cuando paseaba por las calles de tu hermosa ciudad
cuando respiraba el mismo aire que tú, una vez más
cuando te escribía y no respondías
cuando pensaba absurdeces para usarlo como tul ocultador de la realidad,
cuando te tenía apenas a 1 kilómetros,
cuando ahora te tengo a más de 1000,
cuando por una simple palabra tulla me derretía,
es cuando resbaló una lágrima mía.

XIII
Ayer te recordé más que nunca,
cuando, al leer tus mensajes,
mi alma se volvió salvaje,
se estremeció fuertemente
y poesía comencé a escribir libremente.

XIV
Fue cuando incidiste en mi alma,
la música sonó en mi cabeza
y tuve la certeza de escribir lo que sonaba.

Fue cuando incidiste en mi alma,
la luz de la inspiración dio en mi penumbra
y tuve la certeza de escribir lo que esta mandaba.

Fue cuando me lo arrebataste,
el amor que un día me brindaste,
cuando la inspiración se quedó para consolarme
y salió de mi cabeza estos versos y música,
sin ánimo de abandonarme.
XV
Cuando pienso en ti, ya solo me queda plañir,
porque todo recuerdo bueno,
de mi cabeza se está esfumando,
y en el olvido se están quemando,
ya no me acuerdo de tu voz,
ni de la que decía ser graciosa, tu risa,
solo me acuerdo de algunos momentos,
que con maravilla marcaron mi vida,
pero hace tanto tiempo,
que ya se ven desenfocados,
por los males causados,
desde ese momento.

XVI
Cuando yo mi amor prometo
y luego no puedo dar,
al menos vengo con argumento
para la persona a la que prometí amar.


Carlos Galvín, 31-12-2014, Cádiz.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Poemas a Nahikari


I
Hoy me he acordado,
leyendo nuestras correspondencias,
que me has hecho un desgraciado,
por algo, no sé qué,
que nos ha separado.

II
Nunca te olvido,
pero cuando tu recuerdo,
penetra fuerte en mi cabeza,
ni el más alegre de los recuerdos,
consigue abolirlo.

III
El más fuerte que tengo, tu recuerdo es,
los negativos predominan, por más recientes ser,
a los que no pueden calmar,
ni la más jubilosa de las noticias.

IV
Al par, vienen los malos con los buenos,
cuando nosotros hablábamos al menos,
aunque no como quisiéramos,
(al menos yo).

Era mejor lo que éramos,
que a lo que ahora el destino,
nos ha mandado.

V
¿Por qué tu corazón no se estremece?
cuando a quien juraste recuerdo eterno,
te ha faltado tiempo para olvidar,
para abandonar...

¿Será que todo fue, vil mentira?
cuando el bus partía, y juraste con valentía,
amor...

¡Mentira, embuste, falsedad, trola, engaño!
cuando, aunque no le ames,
no le respondes...

Juraste no olvidar, pero relegaste, postergaste, desatendiste,
descuidaste, ignoraste y abandonaste,
a quien una vez, tu corazón brindaste y arrebataste
ni con un simple adiós.


VI
Solo te pido una cosa:
como ya me dijiste,
prométeme que nunca volverás a hacerlo.
¿Por qué?
Si la vida es vida,
la muerte, muerte,
lo bueno, bueno,
y lo malo, malo es,
tu eres el punto que une
lo bueno con la vida,
y lo malo con la muerte.


VII
No se cómo pude estar
enamorado de alguien que ni escribía correctamente,
aunque intentó y logró, lógicamente.

Es lo único que me quedó,
de un amor que a la luz permaneció
y que a la sombra del olvido cayó.


VIII
Solo me queda decir,
que con todo el daño que me causó
y me está causando,
yo soy el tonto que nada mas verla,
ya la estaría abrazando.
Carlos Galvín, 31-12-2014, Cádiz