I
Hoy
me he acordado,
leyendo
nuestras correspondencias,
que
me has hecho un desgraciado,
por
algo, no sé qué,
que
nos ha separado.
II
Nunca
te olvido,
pero
cuando tu recuerdo,
penetra
fuerte en mi cabeza,
ni el
más alegre de los recuerdos,
consigue
abolirlo.
III
El
más fuerte que tengo, tu recuerdo es,
los
negativos predominan, por más recientes ser,
a los
que no pueden calmar,
ni la
más jubilosa de las noticias.
IV
Al
par, vienen los malos con los buenos,
cuando
nosotros hablábamos al menos,
aunque
no como quisiéramos,
(al
menos yo).
Era
mejor lo que éramos,
que a
lo que ahora el destino,
nos
ha mandado.
V
¿Por
qué tu corazón no se estremece?
cuando
a quien juraste recuerdo eterno,
te ha
faltado tiempo para olvidar,
para
abandonar...
¿Será
que todo fue, vil mentira?
cuando
el bus partía, y juraste con valentía,
amor...
¡Mentira,
embuste, falsedad, trola, engaño!
cuando,
aunque no le ames,
no le
respondes...
Juraste
no olvidar, pero relegaste, postergaste, desatendiste,
descuidaste,
ignoraste y abandonaste,
a
quien una vez, tu corazón brindaste y arrebataste
ni
con un simple adiós.
VI
Solo
te pido una cosa:
como
ya me dijiste,
prométeme
que nunca volverás a hacerlo.
¿Por
qué?
Si la
vida es vida,
la
muerte, muerte,
lo
bueno, bueno,
y lo
malo, malo es,
tu
eres el punto que une
lo
bueno con la vida,
y lo
malo con la muerte.
VII
No se
cómo pude estar
enamorado
de alguien que ni escribía correctamente,
aunque
intentó y logró, lógicamente.
Es lo
único que me quedó,
de un
amor que a la luz permaneció
y que
a la sombra del olvido cayó.
VIII
Solo
me queda decir,
que
con todo el daño que me causó
y me
está causando,
yo
soy el tonto que nada mas verla,
ya la
estaría abrazando.
Carlos Galvín, 31-12-2014, Cádiz
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